Salas llenas y emoción: Así se vivieron las vacaciones de invierno en el Museo

Durante el receso invernal las infancias, juventudes y público general colmaron los espacios del Museo con propuestas lúdicas, expresivas y de entretenimiento cargadas de memoria. En el marco de los 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, presentamos una agenda especial para que nuestra comunidad recorriera el edificio durante las vacaciones de invierno. La convocatoria destacó por la gran presencia de niños y niñas, salas llenas y pura emoción.

Vacaciones de invierno

 

 

 

 

Talleres e infancias con memoria

La agenda comenzó con el taller de lectura compartida sobre libros prohibidos por la última dictadura. Entre el disfrute y el recuerdo, el espacio “Abuelas y abuelos memoriosos” propició un cruce generacional con los más chicos, quienes reflexionaron sobre los cuentos escuchados y activaron la memoria desde sus propias perspectivas. Leer el pasado es, en esencia, un acto de resistencia contra el olvido que teje nuestra identidad y nos permite entender el presente.  

Como segunda propuesta, se llevó a cabo el taller de radio para infancias “Voces con memoria”, una activación de la exposición transitoria 50 veinticuatros. El lenguaje radial como herramienta que habilitó a los niños a escuchar, preguntar, narrar y construir memoria colectiva. Desde la inocencia y el juego, sumamos nuevas miradas acerca de nuestro pasado reciente. 

La programación continuó con León Ferrari y los pequeños exploradores. Las infancias se pusieron el traje de detectives y recorrieron la exposición “Destellos” en busca de detalles ocultos que el artista fue dejando entre líneas, trazos y composiciones. Los chicos tuvieron también un momento de intervención para crear nuevas historias y asociaciones visuales, al que se sumó una ruleta con preguntas sobre la muestra y la vida de Ferrari para invitar a la reflexión lúdica. 

El asombro y las risas llegaron de la mano del espectáculo de circo, El cuoco en la cocina, un dúo de acrobacia y clown, que transformaron la terraza del Museo en una gran pista de juego y destreza, convocando a familias enteras a compartir una tarde llena de color y alegría. 

 

Teatro y reflexión para jóvenes 

Apuntando al público juvenil, el Museo se convirtió en escenario para dos maravillosas obras teatrales cargadas de emoción, que invitaron a pensar sobre nuestra historia reciente, la política y los vínculos humanos.  

Por un lado, se presentó El gesto de lo que respira, una producción de la compañía “Las García”. Esta performance, nacida a partir de la poesía de Claudia Masin, surgió como un refugio para darle lugar a lo ausente y volver a nombrar lo que tenemos en medio de una sociedad post pandemia, en tiempos que parecen más violentos, fríos o convulsionados. 

Por el otro, bajo la dirección de Renata Moreno y la actuación de Albertina Andres, la obra Opus I deslumbró al público con una historia personal que invitó a repensar la construcción de la identidad. 

 

Desde la institución, agradecemos profundamente a cada niño y niña que se animó a alzar su voz, y a cada joven y adulto que nos acompañó en estas jornadas. Gracias por sumarse a los recorridos y ser parte activa en esta construcción colectiva de la memoria.

 

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